| Posiblemente
esta sea la frase, que todos los niños le hemos dicho
alguna vez a nuestros padres, cuando realizamos nuestros primeros
comentarios o deseos de ser estrellas del mundo del espectáculo,
ya sea presentador de tv, actor, cantante, músico o…
¿fútbolista?
Que no les parezca extraño, peroen estos últimos
años hasta la actualidad, la profesión de futbolista,
es la que ocupa la primera plaza en el top ten, de los trabajos
soñados por los más jóvenes y viendo
la imagen que se proyecta del jugador profesional no es de
extrañar: conducen coches deportivos, salen con las
mujeres más bellas del planeta, firma contratos multimillonarios
por ser imagen de productos, posee varias residencias (todas
ellas de lujo,… estaría bueno) y si además
se hacen millonarios practicando el deporte rey
Está claro, el joven que destaque en el equipo de su
ciudad, se pone a soñar, creyéndose uno de los
quince que aparecen todos los días en la tele y el
talento cae en saco roto. Quién no avisto jugadores
jóvenes, con un don para el fútbol fuera de
lo común: con visión de juego, hábiles
con el balón en los pies o goleadores natos en el área...
muchos de ellos, se creen jugadores profesionales y acaban
estancándose y finalizan su trayectoria deportiva,
participando en ligas de empresas. Además empiezan
a preocuparse más por su imagen que por su juego, piden
a gritos más atención en los partidos, para
que el equipo juegue para ellos (son los figuras) que por
seguir creciendo y finalizan saturados de jugar.
Pero lo que más me alarma y he visto con mis propios
ojos, son los casos que están a la orden del día
tanto en el fútbol de élite como el aficionado:
jugadores que continuamente salen hasta altas horas de la
madrugada, que consumen drogas o grandes cantidades de alcohol
y que deja muy mal parada su imagen de jugador profesional
o aficionado.
Miren hay que tener muy bien amueblada la cabeza y una fuerza
de voluntad muy grande, ya que para llegar a ser un gran jugador,
no sólo se requiere esfuerzo diario, hay que mejorar
las virtudes y corregir los defectos, además de entender
que se es un veinteañero con mucho dinero y fama, que
su jornada de trabajo es corta (máximo de 5 horas al
día) y que se está en el irrepetible mejor momento
de la vida.
Ahora nos alarmamos con las bacanales de Ronaldinho o los
caprichos sexuales de Ronaldo, pero esto es tan viejo como
el propio fútbol, un buen ejemplo el exitoso futbolista
y entrenador inglés Brian Clough (su adicción
al alcohol durante más de 30 años, le llevó
a un trasplante de hígado y después a la muerte
en el año 2003), incluido David Beckham futbolista
inglés, apodado "Spice boy" y "Becks".
La historia del fútbol está llena de grandes
jugadores que también fueron grandes juerguistas y
(fashion
victim), derrochadores en cuanto a su imagen personal. Desde
Domingolm, apoyaremos y publicitaremos a los futbolistas que
sufren y luchan con honradez por lograr sus objetivos, a los
que se desplazan kilometros para entrenar, a esos que siendo
niños, dejaron su hogar para tener una oportunidad,
sí a esos que no son portadas de periódicos
y revistas, como Figo, Ronaldo, Maradona, Pele, Pibe, Cristiano
Ronaldo, Ronaldhino, Bechkam...
Domingo López |